Verrugas

  • Verrugas

Son lesiones cutáneas epiteliales hiperqueratósicas frecuentes, contagiosas y de naturaleza benigna. Las formas más comunes se localizan en las manos y los dedos. Pueden aparecer de forma aislada o en agrupaciones.

El aspecto externo, así como su tamaño está relacionado con la localización y por el nivel de irritación cutánea de la zona. Suelen consistir en nódulos bien delimitados, rugosos, redondeados y de coloración gris clara, amarilla, parda o negra-grisácea.

Tras la aparición de pequeñas lesiones, siguen creciendo hasta alcanzar tamaños variables según la localización.

El curso de las verrugas es muy variable, pueden persistir durante años y reaparecer en el mismo lugar.

Algunas verrugas llegan a malignizarse. Las formas más habituales son:

1-      La verruga vulgar que son excrecencias circunscritas del mismo color de la piel, con superficie córnea. Se localizan en el dorso de las manos y los dedos. Aparecen en las áreas frecuentemente sometidas a traumatismos (dedos, codos, rodilla) aunque pueden encontrarse en cualquier lugar, como la cara o cerca de las uñas, las verrugas situadas alrededor de las uñas (periungueales) son frecuentes y pueden llegar a ser muy dolorosas. Las verrugas filiformes (estrechas, forma de rama) se suelen localizar en los párpados, cara, cuello o labios.

2-      La verruga plantar forma lesiones dolorosas que aparecen en las plantas de los pies. Es común la presencia de múltiples puntos negros en su superficie, de hecho, si se raspan producen un leve sangrado, en forma de puntitos.

3-      Las verrugas planas son lesiones ligeramente elevadas, de color amarillento. Son blandas, suaves al tacto y aparecen en la cara y el dorso de las manos. 

4-      Las verrugas venéreas genitales (condilomas acuminados), son formaciones verrugosas de tamaño y coloración variables, que se asientan en las regiones genital y perianal. Inicialmente son pequeñas verrugas de color gris claro, aunque pueden alcanzar un gran tamaño e incluso suelen provocar purito y sangrado. Una vez aparecidas las primeras verrugas, estas pueden volver a desaparecer, estabilizarse o crecer variablemente. El proceso clínico de aparición del condiloma acuminado  puede dividirse en tres:

a)- la infección asintomática: algunos pacientes pueden experimentar picor, dolor, escozor y malestar;

b)- clínica clásica: los condilomas aparecen como masas rosadas, carnosas en forma de cresta, se localizan en zonas húmedas genitales. Por otro lado, las localizaciones en el meato y uretra distal producen síntomas como disuria, polaquiuria;

c)-la infección subclínica: afecta al cérvix uterino y los condilomas no son visibles en una inspección rutinaria.

Las verrugas comunes se pueden manifestar  a cualquier edad, pero son poco frecuentes en la lactancia, su frecuencia aumenta en la niñez hasta la adolescencia y luego su prevalencia disminuye, siendo rara en ancianos.

Los condilomas son más frecuentes en jóvenes sexualmente activos. Las verrugas tienen un origen infeccioso y son intensamente contagiosas.

Se transmiten por contacto directo o indirecto (ropas, material infectado…), a través de baños públicos y piscinas.

El periodo de incubación es variable (2-20 meses). La vía de transmisión del condiloma es fundamentalmente mediante contactos sexuales; sin embargo, son posibles otras vías, como la autoinoculación, contagio mediante dispositivos de exploración ginecológica mal esterilizados, artículos de aseo personal.

Los virus del papiloma humano son muy resistentes a las condiciones ambientales. El agente causal de las verrugas es el papilomavirus humano (PVH).

La replicación vírica tiene lugar en el epitelio. El PVH puede permanecer latente dentro de las células sin ejercer ningún efecto visible.

Las infecciones más comunes en las manos y pies están causadas por el tipo 2 de PVH. No está clara la importancia relativa de la inmunidad en el desarrollo de las verrugas. Resulta poco probable que alcancen la suficiente profundidad como para comportarse como antígenos eficaces.

En muchos casos, las verrugas desaparecen sin ningún tratamiento. Muy pocas verrugas permanecen más de 5 años.

Por el momento, no existe ningún tratamiento antivírico específico para el PVH. El objetivo del tratamiento sería eliminar las lesiones cutáneas produciendo el menor daño posible en los tejidos normales.

La elección del tratamiento depende de la localización de la lesión, del tipo, el tamaño y la duración, así como la edad del  paciente. Algunos autores recomiendan la aplicación de una simple cinta adhesiva en el tratamiento de las verrugas periungueales, tapando la lesión durante 6 días cada semana hasta su resolución (1-2 meses).

Las verrugas vulgares que no desaparecen de forma espontánea pueden ser sometidas a tratamientos tópicos mediante una solución de colodión flexible que contenga ácido salicílico y ácido láctico.

También se utiliza el nitrato de plata. Las verrugas planas se pueden tratar con tretinoína, al que se puede añadir un irritante como el peróxido de benzoilo.

Las verrugas plantares exigen un tratamiento más enérgico, que incluye un vendaje con ácido salicílico al 40% mantenido durante unos días. La verruga se desbrida cuando está húmeda y blanda y se destruye mediante congelación. Las verrugas extensas mejoran o desaparecen con isotretinoína oral.

El ácido salicílico es un agente queratolítico que actúa destruyendo lentamente las células epiteliales infectadas. Es el único que ha demostrado eficiencia en estudios controlados. La tasa de curación está por encima del 70%.

En las verrugas plantares se recomienda la aplicación a diario de un apósito adhesivo de ácido salicílico al 40% sobre las lesiones. El uso sistemático de retinoides se ha empleado para tratar cuadros resistentes de verrugas y acelerar la eliminación de las verrugas.

El nitrato de plata es un agente cáustico, antiséptico, germicida y astringente. Se debe aplicar diariamente sobre la lesión hasta conseguir la destrucción de la verruga. Puede producir una cicatriz pigmentada en el lugar de la aplicación.

La crioterapia destruye las células infectadas por medio de la congelación. Se puede utilizar hielo aunque actualmente es el nitrógeno líquido el agente universalmente empleado en esta terapia. La aplicación debe mantenerse hasta que aparece una zona de tejido congelado alrededor de la verruga. Debe repetirse la aplicación unas dos veces más. Los resultados mejoran cuando se repite el tratamiento cada dos o tres semanas. Debe evitarse en verrugas localizadas en la cara, genitales o niños menores de 4 años.

El láser se ha demostrado muy eficaz en el tratamiento de las verrugas resistentes, ya que produce la necrosis de las verrugas fuertemente vascularizadas. El láser CO2 se ha utilizado en el tratamiento de verrugas resistentes al tratamiento, pero debe reservarse para casos excepcionales por su gran agresividad.

La cirugía de las verrugas emplea tanto  bisturí mecánico como eléctrico. El uso de bisturí convencional requiere una infiltración de anestesia, las lesiones más susceptibles de ser tratadas quirúrgicamente son aquellas con base de implantación pequeña.

El tratamiento farmacológico de las verrugas genitales es complicado. En muchos casos, los productos más antiguos eran excesivamente agresivos para los tejidos, así pues se utiliza la podofilotoxina es un agente citotóxico que inhibe la mitosis celular y la síntesis de ADN. Es un inhibidor metafásico de células en división. También está indicado para el tratamiento del condiloma acuminado las sinecatequinas, una mezcla de catequinas presentes en el extracto de té verde que inhiben un amplio rango de enzimas y factores de crecimiento implicadas en la generación de mediadores inflamatorios celulares que contribuyen a la expresión y crecimiento del PVH.

Las verrugas no genitales en las personas sin complicaciones (inmunodeficiencia) suelen resolverse sin necesidad de ninguna intervención, gracias a la propia inmunidad natural. Sin embargo, conviene tener en cuenta que las verrugas sin tratar representan una fuente de infección y difusión del PVH. En general, las verrugas que se presenten de forma aislada en áreas no peligrosas (manos, pies, rodillas…) pueden ser tratadas fácilmente mediante medicamentos. Sin embargo, los resultados no son rápidos y requieren perseverancia por parte del paciente.

Debe recordarse que: la eficacia del tratamiento depende de la constancia del paciente, debe aplicarse el producto con sumo cuidado, debe mantenerse una extremada higiene en la zona afectada, cuando el tamaño de las verrugas exceda de 0.5 centímetros, o forma presentes protuberancias o colores extraños es imprescindible remitir al paciente al dermatólogo, debe tenerse en cuenta que algunas verrugas pueden ser confundidas con callos, en este sentido las verrugas plantares se diferencian de los callos por su tendencia a la hemorragia puntiforme cuando se corta su superficie.  


Imagen: Steven Fruitsmaak

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