Dietas, tipos

  • Dietas, tipos

La dieta no es un régimen alimenticio concreto con una finalidad específica, sino el conjunto de alimentos que ingerimos en un tiempo determinado.

Los alimentos de la dieta deben ser suficientes para cubrir las necesidades de nuestro organismo, esto se consigue gracias a las funciones de distintos nutrientes: funciones energéticas (glúcidos, grasas y proteínas), funciones plásticas (proteínas), funciones oligodinámicas (vitaminas, minerales), funciones hídricas (agua).

Los requerimientos diarios de los diversos nutrientes dependen de la edad, del estado de salud, de la actividad física y de factores medioambientales.

Hay varios tipos de dietas:

-          La hipocalórica: un balance calórico negativo permite perder peso con cierta rapidez, pero el organismo responde con un aumento del apetito, disminución de la tasa metabólica y reducción de la actividad física. Las curvas de pérdida de peso casi siempre se acaban estabilizando por compensación pero depende de la intensidad y la progresión de la restricción energética de la dieta. Este  “ahorro funcional” que se produce puede tener consecuencias, a medio plazo, se detiene el crecimiento y todos los sistemas sufren ciertas limitaciones. La reducción energética suele producirse a costa de glúcidos grasas, incrementando el aporte proteico. El excesivo protagonismo proteico como fuente energética, no está exento de riesgos graves, además si el proceso se convierte en cíclico se produce un efecto rebote por adaptación del organismo a la privación calórica que compensa rápidamente en los periodos en los que hay una ingesta normal de calorías, acumulando grasas

-          Las dietas vegetarianas prescinden de los alimentos de origen animal. Las dietas vegetarianas estrictas adolecen de ciertas deficiencias desde el punto de vista nutricional, entre otras, escasez de aminoácidos esenciales y  también deficiencia de vitamina B12. Sin embargo, existen datos epidemiológicos sobre los beneficios de una dieta vegetariana tales como: escasa incidencia de obesidad, de cáncer de colon y enfermedades cardiovasculares. 

-          Las dietas macrobióticas se basan en el consumo de granos enteros de cereales, algas, verduras, aceites vegetales, frutos secos y diversos derivados de la soja. Algunos individuos consumen ocasionalmente pescado y marisco. No es recomendable en épocas de crecimiento o enfermedad. 

-          Dietas de muy bajo contenido calórico: proporcionan importantes cantidades de proteínas con muy poco aporte calórico

-          Las dietas líquidas se basan en bebidas de agradable sabor con aspecto de batido que aportan proteínas, vitaminas y minerales necesarios para el organismo. El contenido de aminoácidos  esenciales de estos preparados es bastante bajo, tienen marcado un carácter cetogénico al ser la propia grasa del organismo la principal fuente de energía, lo que comporta una mayor pérdida de minerales a través de la orina, limitando la disponibilidad de potasio y calcio, cosa que afecta aún más al músculo cardíaco.

 -          Dietas disociadas: tienen el objetivo de provocar una disrupción de los mecanismos funcionales para impedir un correcto aprovechamiento de los nutrientes y provocar la utilización de las grasas. Consiste en la ingestión por separado de los principales nutrientes (proteínas, grasas y glúcidos). Los problemas más serios suelen darse en el caso de las proteínas.  

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